MADRID.- El "movimiento de los indignados" seguirá con sus protestas en España pese a que la Junta Electoral Central ha prohibido las manifestaciones el fin de semana. El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, al que la situación coloca en una tesitura delicada, no aclara si ordenará a la policía actuar para disolverlos.
"Si entran a desalojarnos haremos resistencia pasiva; insistimos en que nosotros no hemos hecho ninguna convocatoria ni de manifestación ni de concentración", dijo hoy uno de los portavoces de la acampada en la madrileña Puerta del Sol, epicentro de las protestas que día a día ganan más participantes en el país y que exigen un cambio en el modelo político y social.
"Respetamos la decisión de la Junta Electoral, pero nosotros ya dijimos que nos íbamos a quedar aquí hasta el 22 de mayo", día de las elecciones municipales y autonómicas, aseguró el colectivo "Democracia real ya", impulsor de unas protestas que se han extendido a más de 150 ciudades y que en Madrid y Barcelona, entre otras, son ya multitudinarias.
Tanto Zapatero como el vicepresidente primero del gobierno y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, evitaron hoy decir si el Ejecutivo ordenará a las fuerzas de seguridad el desalojo de los manifestantes para cumplir con la decisión del organismo electoral.
La JEC considera que las manifestaciones mañana, jornada de veda electoral, y el domingo, día de los comicios municipales y autonómicos, exceden el "derecho de manifestación garantizado constitucionalmente".
Las protestas, que no dejan de extenderse por el país y ganar participantes en los campamentos instalados en importantes plazas de varias ciudades y en las manifestaciones, comenzaron el domingo pasado, con la participación mayoritaria de jóvenes. Ahora ya hay gente de todas las edades.
Claman contra la clase política, que dicen que no les representa, sobre todo contra el "bipartidismo" de las dos grandes formaciones, el Partido Socialista (PSOE) de Zapatero y el Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy. (DPA)